Olea On Line

lunes, octubre 16, 2006

Tras cartón

Una de las cosas notables del fútbol reside en el uso de fórmulas archirrepetidas para referirse a determinadas situaciones o explicar lo que no tiene explicación posible. Están en boca de comentaristas, informadores de cancha, jugadores, dirigentes y entrenadores y revelan claramente que la mayoría de ellas corresponden a lugares comunes que ya no pueden ser más comunes.

Tito “Fuyú” puso de moda y hoy lo repiten casi todos los comentaristas e informadores de cancha el famoso “tras cartón”. Se ha preguntado usted ¿qué significa realmente o de donde proviene?. Lo claro, se utiliza para reemplazar un sencillo “después de”...

“Hay que seguir trabajando” es una fórmula casi sacramental a la cual echan mano jugadores o entrenadores, aún cuando también la utilizó profusamente Eduardo Frei en el plano político. En el fútbol se utiliza tanto en la victoria como en la derrota. Con un dejo de tristeza cuando se pierde y con una suerte de humildad-orgullosa cuando se gana.

“Nos paramos muy bien”. Ahorremos comentarios, es la pura verdad. Los equipos chilenos juegan literalmente parados. Así nos va como nos va.

A veces se registran declaraciones aparentemente para el bronce pero que terminan provocando risa. Jugadores y entrenadores con cierta justifican la goleada recibida de manera muy racional: “pudimos haber ganado o también perdido”...

Lo de “en la altura de La Paz”, “en las alturas del Salvador” o “en la altura de Calama”, es casi ritual para comentaristas o relatores. Quieren “nisificar”, como dice mi nieto Clemente, que jugar en esos sitios es como hacerlo en el infierno y de paso dejar en claro que ellos han estado allí y dan fe de que es una proeza. Si llegamos a Sudáfrica y nos va mal, cosa posible, alguien pudiera justificarlo afirmando "es que allí hay muchos leones".

“Después de agotador viaje aéreo”, “el calor del trópico”, “el frío glacial”, son fórmulas repetidas para justificar casi siempre derrotas. Pareciera que los rivales no viajaran, no jugaran con el mismo calor o el mismo frío que lo hacen el equipo chileno.

Ultimamente ha surgido el “concepto”, todo se transforma majaderamente en concepto para explicar las cosas más pueriles a las que los comentaristas otorgan una importancia superlativa. Hoy el concepto es que las dos victorias ante Perú nos han vuelto a poner entre los mejores del mundo.

Termino con el “nocierto” repetido una y otra vez, en especial por dirigentes, como una muletilla indecedente y destartalada. Bueno, tras cartón, pudiera poner muchos más ejemplos de fórmulas discursivas del fútbol pero se me terminó el espacio...

domingo, octubre 08, 2006

Tiempo de Carnaval en Oruro


Una manta plástica amarilla para las damas, la misma más un preservativo para los varones instándolos a ser responsables (...) fue entregada este año a los turistas, previo a ingresar al desfile que inició el Carnaval de Oruro, en Bolivia por supuesto. El primer adminículo sirvió de escudo protector para los bombazos de agua disparados a troche y moche, el segundo para nada...

El Carnaval de Oruro es fantástico. Tiene antecedentes remotos que lo vinculan a la vida colonial y es uno de los celebérrimos de Latinoamérica. Reúne anualmente a varios cientos de miles de personas. La denominada "entrada del sábado" es lo que todo el mundo espera. La expectación la crean principalmente los nuevos, lujosos, bellos y multicolores trajes que en ese día inaugural de la fiesta estrenan los grupos de promesantes. Al segundo vuelven a desfilar pero lucen los del año pasado. Anticipamos que se trata de una celebración religiosa en tributo anual a la Virgen del Socavón. Las cofradías recorren cinco kilómetros para homenajearla acompañadas por el brillante y característico son de las bandas de música y de los tradicionales pitazos con que los caporales de los bailes ordenan cambios de rítmo. Predomina el canto de los bronces mientras los bombos marcan los diferentes y creativos pasos de los treinta mil desfilantes. Recuerda a la nortina fiesta de la Tirana. Con todo respeto, nuestros bailes son una copia feliz del Edén de los de Oruro. Allí comprobamos que está la raíz.


El pueblo entero participa. Prácticamente de toda Bolivia llegan bailarines, dando cuenta de la maravillosa diversidad del país. Se produce un fenómeno cultural que aúna, carnaval, religión y folklore. Con orgullo la gente de Oruro se refiere a su ciudad como la Capital Latinoamericana del Folklore. Bolivianos y extranjeros participan. Es posible observar a ciudadanos japoneses, alemanes, franceses, norteamericanos y canadienses unidos a las comparsas. Absolutamente integrados y dando espectaculares saltos pese a los 3 mil 700 y tantos metros de altura sobre el nivel medio del mar a que se ubica Oruro. La fe aparte de mover montañas, en este caso permite también brincar acompasadamente... un dos... un dos... durante cinco kilómetros, las más de las veces con una pesada máscara, en ocasiones de diablo, sobre los hombros. Háganme esa.

Al observador profano le subyugan las bellas muchachas, sobre todo sus bien contorneadas piernas exhibidas sin restricciones. En la Tirana unos calzones decimonónicos, con vuelos y todo, cubren las de nuestras danzarinas. En Oruro nada de eso. Viva la diferencia. Viva Oruro. No resistimos la tentación de fotografiarnos junto a una bella cholita de prolongadas extremidades.

El desfile se inicia cerca del mediodía. Son las 8 de la noche y todavía continúa. Las comparsas encabezadas por un automóvil que transporta una imagen de la Virgen del Socavón ornada con valiosos objetos hechos de plata, y el respectivo portaestandarte, presentan su espectáculo a una multitud instalada en tribunas que flanquean la Avenida 6 de Agosto.


El paso de los danzantes, por razones obvias, no es lo suficientemente fluido -no se trata de una parada militar pese a las bandas- deja minutos vacíos que son aprovechados por los espectadores de uno y otro lado para disparar con singular entusiasmo y puntería globos rellenos con agua. Entre paréntesis, jugar con hache dos o, es un “deporte” recurrente en los carnavales del mundo, incluidos los europeos. En Oruro los vendedores ambulantes hacen su agosto en febrero expendiendo globos rellenos con agua para que las damas y caballeros ubicados en las graderías se los zumben los unos a los otros. Todo entre mucho jolgorio. A mi maní protegido por la manta de agua de plástico amarillo. En medio del desfile rondaban chiquillos armados con unos equipos lanza aguas imitando a los Cazafantasmas, empapaban las humanidades de desprevenidos turistas, entre ellos a unas monjas muertas de la risa y destilando como diucas.


Espuma plástica, de cierta semejanza con el más vulgar de los dentífricos, servía también para atacar o defenderse. La cerveza paceña igualmente es utilizada durante la fiesta, para mojarse por dentro...

El Carnaval dura una semana. Casi simultáneamente con los rituales de enterrarlo comenzó la preparación del que será primer Carnaval de Oruro en el inicio del tercer milenio...

Publicado en LA GACETA del diario El Sur. Las fotos son mías.


 
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