Olea On Line

martes, noviembre 29, 2005

¡ Oh, Lirquén !


El señor Jesucristo, ataviado con una túnica roja, encabezaba un alboroto de padre y señor mío en que abundaban los “on” para arriba y los “on” para abajo. San Pedro no lo hacía mal al mismo tiempo que propinaba manotazos a Judas Iscariote. Sosiégate m... ¡ Qué tenís que hacerme callar vos, ah !...
Junto a ellos los demás apóstoles se divertían de lo lindo pateando una pelota de goma. Cuando se arrancaba muy lejos, y se perdía entre unas matas, paraban para ponerle agua entre pera y bigote. Es que hacía un calor infernal. Santiago el Menor se arremangaba la túnica y salía disparado a buscar el balón mientras rezongaba “p´ tas por qué tengo que ir siempre yo... claro, como soy el más chico abusan conmigo... Mateo escondido detrás de un boldo eliminaba aguas menores... De pronto San Pedro usando sus manos a modo de bocina llamaba ¡ todos a sus puestos...que ya viene ¡
Los protagonistas, unos cabros chicos disfrazados para escenificar la Ultima Cena en el marco de la procesión de Purísima , la fiesta del pueblo de Lirquén.

Lo relevante allí, y que se producirá de nuevo el jueves 8, es realmente la procesión que recorre sus buenos kilómetros por las calles y cerros. Transita lentamente bajo arcos de triunfo levantados por piadosos vecinos y se detiene, en muchos tramos frente a escenas del antiguo y nuevo testamento, de la vida de los santos y del propio Jesús, representadas por adultos y niños con trajes de época, añadidos bigotes y barbas conseguidos con corcho quemado, un maquillaje escasamente ortodoxo pero maquillaje al fin.

Lirquén es, en definitiva, nuestra propia Oberamergau, esa localidad alemana donde cada dos años todos los vecinos representan la Pasión y Muerte de Cristo, durante Semana Santa. Hay sus diferencias, claro. En Oberamergau no hay empanadas de marisco tampoco sacos de cholgas ni canastos de jaibas en la calle, no tiene barrio chino. Lo semejante es el espíritu festivo religioso que se vive en ambas localidades pese a los varios miles de kilómetros de distancia que las separan. Otra diferencia, allá los rezos y cantos son en alemán aquí en castellano. ¿ Cómo sonarán en “doitche”, y además con compás de marcha, las estrofas de ese antiguo himno católico “A Dios queremos/en nuestras leyes/en las escuelas y en el hogar” ?.














Más de una vez integréme a la fila en la procesión de Lirquén. Lo hice invitado por un ilustre ciudadano del pueblo que hoy es rector del Colegio Sagrados Corazones de Alameda, en Santiago. Ricardo Yévenes afirma que no me puedo quedar sin ir al cielo, al menos que debo poner empeño. Durante el trayecto coreaba “Venid y vamos todos”, la voz cantante la llevaba la banda de músicos que encabeza tradicionalmente el desfile. El sol pega fuerte. Niños y niñas de primera comunión marchan también a la vanguardia como un gran manchón blanco. ¿Niños al jugo?... Un cura de pronto motivaba a la multitud a gritar repetidas veces ¡¡¡católico, hasta la muerte!!!... Admirados frente a cada escena bíblica los “procesionistas” agradecían, con batir de palmas, la belleza plástica de las mismas. Escena cumbre, tres vecinos crucificados en la plaza. Jesús y los ladrones custodiados por un centurión.
Cerraban la procesión los huasos a caballo, algunos bien puestones. Al final galopaban frente a la virgen en medio de atronadores aplausos y peligrosos resbalones.
Todo lo que cuento, con alguna innovación, se repetirá el próximo jueves 8 en un Lirquén saturado de guirnaldas blancas y celestes.


Fotografías pedidas prestadas al sitio www.purisima.cl

lunes, noviembre 14, 2005

Un pecado mortal...


Poetas sobre la tierra reconozco a dos, Pablo Neruda, chileno, y al cubano Nicolás Guillén... y no hay más. Tal afirmación provocaba accesos de ira a Juan Carlos Mestre, un poeta español –jovencísimo en ese tiempo- con el cual compartimos tareas comunes. Se lo decía medio en serio medio en broma. Terminaba calificándome de gilipollas y amenazándome con darme un ostiazo...
Lo que pasa es que conocí a ambos vates, también a otros.
En la década del 60 vino Neruda a recibir el Premio Atenea y aprovechó para presentar en sociedad “Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta”. Fue en el ese entonces auditorio de Educación, hoy Universidad, repleto de público. Afuera una delegación del Mir protestaba, a grito pelado, porque Pablo nuestro había tomado el té, unas semanas antes, con la primera dama de los Estados Unidos en la misma Casa Blanca. Una guardia de corps de jóvenes comunistas alejó a los protestantes. Por esos días estuve frente a él durante una entrevista de prensa, exclusiva para la Radio Universidad, en el departamento de otro poeta, Gonzalo Rojas, en la calle Ongolmo. Tomaba notas con su lapicera cargada de tinta verde. La grabación desapareció cuando el archivo de voces de la radio fue borrado por orden de un sujeto. de cuyo nombre no quiero acordarme. Un civil al que luego del golpe se puso uniforme. Eran, en general, casi peores.

A Nicolás Guillén , cuando no, también lo trajo la Universidad, la mayor de la vecindad. Asistí a su único recital en el Teatro Concepción un domingo por la mañana. Era todavía estudiante y con Eduardo “Marras” Molina, amigo muy querido, salimos del teatro a buscar papel y lápiz para escribir versos parecidos a Songoro Cosongo, La Balada de los dos Abuelos y “No sé por que piensas tú/ soldado que te odio yo/ cuando somos la misma cosa/ tú, yo”...


En otra ocasión fue bacán (...) que nuestro Gonzalo Rojas nos invitara a una entrevista exclusiva con el cura y poeta nicaraguense Ernesto Cardenal. Recién había publicado su poema sobre Marilyn Monroe, pero ya le había hecho la cruz a Somoza al que años después derribaría la marea sandinista a la cual Cardenal adhería.


Otro poeta mayor con el que estuve fue Hernán Díaz Loyola. Llegaba cada año a mi pueblo, Molina, cargado de maletas para vender puerta a puerta sus libros. Una tarde en la sala del comedor de mi vieja casa, contó que había intentado incorporar como cliente a la Municipalidad , mas la secretaria no le había franqueado el paso para ingresar al despacho del alcalde. “Esa mujer es una acémila”, tronó. No pasaron dos minutos, salí a la carrera en busca de un diccionario. Siempre que me topé en las pocas calles de mi pueblo con la señora Eugenia, para mis adentros solía exclamar “¡que buenas piernas tiene la acémila!”. Ingresaba a la adolescencia.


Olvidaba decirles que a quien había tenido al frente era Pablo de Rokha, un macho anciano nacido poeta en Licantén, en las orillas del Mataquito. Guardo los libros que mi padre le compró . Tapas obscuras, papel grueso, recia tipografía, henchidos de versos tremendistas. Eran su vivo retrato...
Créditos locales en materia poética conozco pocos.Tulio Mendoza es uno. No puedo recitar nada suyo de memoria. Lo leo. De Abraham Villaseñor recuerdo un verso “te presentí en el huerto”...Muchas veces me remitió sus poemas editados artesanalmente, un valor agregado. Conservo un librito que tituló “Equipajes”. Admiré también los versos de Jorge Salgado, que me dicen reside en el norte.
Mi mayor pecado, nunca escribí un verso...

viernes, noviembre 04, 2005

Un campus amurallado...


Me imaginé el campus de la Universidad de Concepción cerrado. Es decir, para que se entienda bien, no por vacaciones sino que franqueado por una muralla en todos los actuales puntos de acceso. También en aquellos que en la vereda de enfrente está la ciudad. Calle Víctor Lamas y, en parte, Avenida Roosvelt, entre la Casa del Arte y la Facultad de Odontología.
Luego, en este ejercicio de ficción pura, se me ocurrió fantasear con la presencia de sólo una puerta para ingresar y salir representada por una barrera y vigilantes en la Casa del Deporte. Pueden traspasarla sólo las personas autorizadas, ya sea sobre sus propios pies o en vehículos. Cada quien premunido con una identificación digital.
Enseguida se me antojó suponer que se eliminaba "el Barrio", como lo llaman los penquistas, como el más hermoso y atractivo paseo de la ciudad, en especial para las tardes de domingo o festivos, todo el año. En términos muy simples: ingresan sólo las personas que tienen que hacerlo y de lunes a sábado.
Finalmente especulé un poco con las consecuencias inmediatas de mi delirio:
1. Cartas de protesta a los diarios locales y a los de circulación nacional. "Es inconcebible que se haya adoptado una medida como ésa, teniendo en cuenta que se trata de una universidad del Estado (...) cuyos recursos los recibe precisamente del Estado".
2. Grafitis. "Déjennos catar tranquilos", firma la muy Ilustre Sociedad de Sommeliers del Tetrapack; "Otorga mayor tranquilidad espiritual hacer el amor sobre trébol que en el campo de batalla", suscribe la Agrupación Internacional de Fornicadores en Público sobre Hierba en la Inopia , IAFIPOGP, por su sigla en inglés; "Remato capucha con agujeros para la nariz y orejas, casi nueva, de yapa lleve una onda (…) para lanzar guijarros", NN.
3. Alegatos surtidos: "Qué tragedia ¿adónde voy a llevar ahora al Bobby para que haga caca?, al Parque Ecuador, será... pues"; "Güena,¨Güena, loco, oh, me privaron de un importante segmento de mercado"(...) ; "La Historia los juzgará, ni al más recalcitrante ex prosoviético se le habría ocurrido reinstalar el Muro de Berlín, menos dentro de las fronteras de nuestro querido Chile"; "Esta es una típica maniobra imperialista que busca aislarnos del pueblo unido que jamás será vencido" ; "Obligado a volver al Parque Ecuador con mis chocolitos"; "Déjenlos no más, voy a presentar un recurso de amparo ante la Suprema y de pasadita una denuncia a la Corte Internacional de Justicia de la Haya"; "Me conseguí el celular de Bush, no tienen pizca de idea con la chichita que se están curando; "Longueira lo sabrá, ahí si que los quiero ver, hace meses que anda de muy mal genio, esto si que lo sacará de sus casillas"; "Es una lástima que mi general haya perdido el plebiscito"; "Le hice una manda a San Sebastián para que saquen la mansa muralla que pusieron?; "Osama, ruega por nosotros"; "Y ahora... ¿quién podrá ayudarnos?...el Chapulín....

Delirante ¿Verdad?. Pudiera ocurrir lo de la muralla. Para que nunca pase, corresponde al público tomar algunas precauciones: vaya de paseo al Barrio, pero no lo convierta los fines de semana en un chiquero; tome cerveza o vino en su casa o en un restorán; haga el amor en su cama o lugares destinados al efecto, son más cómodos que el pasto; no trate de vender alucinógenos, terminará preso; proteste por cualquier cosa a cara descubierta; construya un "restroom" para su perro. Finalmente, tenga en cuenta que el Barrio es de todos.


 
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